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El Blog de Alicia – Bambú Japonés (07/12/2017)

¿Sabíais que el bambú japonés tarda 7 años en germinar?  

Es muy curioso: tú plantas la semilla y tienes que abonarla y regarla constantemente.  

Sin embargo, vas a tardar siente años (habéis oído bien, 7 años) en ver asomarse un pequeño brote verde. Eso sí, a partir del séptimo año y durante las seis semanas siguientes el bambú crece más de 30 metros, ¡solo en 40 días! 

Durante esos siete años parece que no ocurre nada a esa semilla. El ojo inexperto diría incluso que es una semilla infértil, que está enferma y que para qué regarla.  

Los inconstantes no lo harán con la frecuencia necesaria, la planta tardará más en crecer y será más pequeña y débil de lo que podría llegar a ser. 

Los impacientes, por su parte, desistirán, la abandonarán y la semilla morirá.  

Os pregunto entonces: ¿el bambú tarda seis semanas en crecer? No, tarda siete años y seis semanas, ¿verdad?   

¿Y durante esos siete años qué ha hecho? ¿dormir? Preguntaréis los curiosos.  

No. Ha fabricado raíces. La planta se encarga de generar un complejo sistema de raíces que le permitan llevar a cabo con éxito el crecimiento exponencial que le espera después  

Y os cuestionaréis: ¿por qué nos está soltando esté rollo de botánica japonesa? ¿no? 

Es sencillo: porque con la educación pasa lo mismo.  

Aquí algún padre me dirá: llevas razón Alicia, yo no tengo un hijo, tengo una planta que emite monosílabos. Da igual lo que hable con él, siempre me contesta con un uum, que sii, déjame, que te he dicho que ya vooooy, bien, mal 

No desesperéis -les contestaré yo- seguid regando esa planta, día a día, con cariño y constancia. Un día esa planta crecerá sana y fuerte gracias a las raíces que estáis implantando ahora.   

El día menos pensado vuestros hijos se habrán convertido en adultos maduros y responsables que os irán sorprendiendo a diario. Llegará incluso el momento en que tengan que enseñar a sus hijos –vuestros nietos- cómo hacer crecer las raíces y será en ese preciso instante cuando se acorden de cómo lo hacían sus padres con ellos.  

Entonces llegará vuestra venganza. Serán ellos los que tengan que escuchar los temidos “que siiii, que me dejes en paaaz, que te he dicho que ya vooooy. Ese día serán vuestros hijos los que vayan a vosotros a preguntaros cómo erais capaces de hacerlo y suplicando ayuda.  

Mientras tanto, hasta que ese día llegue ¡no desistáis! Seguid regando de forma constante, aunque parezca que cae en saco roto os aseguro que no es así.  

¡Animo!